La violencia de género no es sino una forma de machismo anclada en las raíces más profundas de una sociedad patriarcal en la que la mujer debía someterse al hombre, y este podía utilizar cualquier método para que eso se cumpliera. El machismo, como forma de superviviencia de la estructura patriarcal es un mal que sigue perdurando en nuestra sociedad, inoculado como un virus aún desde el sistema educativo, la socialización primaria y muchos modelos televisión (programas de corazón especialmente que viven de viejas formas de relación). Por supuesto, el machismo es el germen de la homofobia también.
Por ello nos sumanos a este día internacional, en repulsa del maltrato, hostigamiento y daños que sufren las mujeres, y no sólo físicos, por el hecho de ser mujer, o por el hecho de querer ser un tipo de mujer. Y hacemos un llamamiento para que las instituciones públicas y los agentes socializadores con intención educativa pongan todos su esfuerzos para erradicar este mal de la sociedad.
24 de noviembre: Colocación del LAZO ROJO en el Ayuntamiento de Burgos
25 de noviembre: Charla coloquio sobre la experiencia de vivir con vih, con la proyección de la comedia "Drole de Felix" de Oliber Duscastel y Jacques Matineau, en el Centro Cívico de San Agustín, a las 8 de la tarde. Actividad coordinada por D. Eduardo Nabal, comentarista cinematográfico.
26-27 noviembre: IV JORNADAS DE SENSIBILIZACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA PRUEBA RÁPIDA “HAZTE LA PRUEBA DEL VIH” en la Nueva Plaza de Gamonal, sábado de 11 de la mañana a 20 de la tarde y domingo de 11 de la mañana a 16 de la tarde. Campaña de promoción del diagnóstico precoz a través de las pruebas rápidas de detección del vih/sida en Burgos.
29-30 noviembre: CONFERENCIAS SOBRE SEXUALIDAD
“Vida sexual tras la infección por vih”,
Dra. Ana María Caro Murillo, Médica-sexóloga de la unidad “Vihda Sexual” de Madrid.
Martes, 8 de la tarde, Monasterio de San Juan.
“La educación afectivo-sexual de nuestros jóvenes:
En las familias” por D. Daniel Ortega Moral, Psicólogo clínico, responsable del programa de “Salud Joven” del Ayuntamiento de Burgos.
En los centros educativos” por Raúl Martínez González, pedagogo-sexólogo, y Beatriz Artola Galiana, psicóloga-sexóloga, codirectores del programa de “Sexualidad en las aulas” del Comité Ciudadano Antisida de Burgos.
Miércoles, 8 de la tarde, Monasterio de San Juan.
30 de noviembre: RUEDA DE PRENSA: Presentación de la campaña del Día Mundial contra el Sida en la Sala Polisón del Teatro Principala las 10,30 h.
1 de diciembre: DIA MUNDIAL DEL SIDA
“EL CAMBIO EMPIEZA EN TÍ” del CCCASBU
2-4 de diciembre:REPARTO DE MATERIAL PREVENTIVO con las campaña HAY COSAS QUE NO SE OLVIDAN en clubs y locales repartidos por toda la ciudad.
En solo 79 minutos Roman Polanski realiza una de sus mejores y más
sorprendentes películas adaptando con fidelidad -al texto pero también a su
propio estilo y sus obsesiones habituales- la obra de teatro de
Yasmina Reza “Carnage”. “Un dios salvaje” como la fallida “Cul de sac” o la
incomprendida “El quimérico inquilino” es una comedia, lo que de entrada sorprende
algo a los admiradores del director de “La semilla del diablo”, aunque el
humor, negro y caústico, la falta de fe en ser humano y la obsesión por los
espacios cerrados hayan estado presentes a lo largo de su irregular pero
dilatada y fecunda obra. Pero, si Polanski en películas como “La muerte y
la doncella” encerraba a sus personajes para hacernos sufrir, en “Un dios
salvaje” se decanta por una comedia ácida pero relativamente amable a pesar de
las miserias personales que van revelando los cuatro protagonistas (Jodie
Foster, John C. Reilly, Christopher Waltz y Kate Wislet) dos matrimonios que se
reúnen en casa de uno de los dos bandos para solucionar pacíficamente la
“agresión” del hijo de unos al hijo de los otros en un parque, a la salida
de la escuela. Y, como escolares enfurruñados o encerrados en su mundo, se nos
muestran esos dos matrimonios que progresivamente revelan sus flaquezas y
sus obsesiones.
Podemos decir que no hay demasiadas sorpresas en “Un dios salvaje” ya que
cada uno de los cuatro protagonistas se comporta como el público espera de
ellos, pero si una sabia dosificación de los momentos de humor y crueldad, de
reflexión y rabia, de ironía y desastres íntimos. La cámara de Polanski se
mueve con soltura e inteligencia en este pequeño piso que da al puente de
Brooklyn pero cuyo mensaje (la crítica a lo “políticamente correcto”, las
crisis de pareja, la mentira y la violencia soterrada en las relaciones
humanas) queda bastante claro al espectador. Y tal vez sea el único fallo de un
filme exquisitamente rodado e interpretado con entusiasmo: la falta de zonas
oscuras en los cuatro personajes luchando verbalmente hasta la extenuación. Si
parece evidente que Wislet le gana la partida a una algo afectada Jodie
Foster, de los dos personajes masculinos (un tanto peor parados en
esta tragicómica sucesión de pequeños disparates de “clase media”) no sabemos
si es John C. Reilly o Waltz quien se gana al público con sus personajes
-en particular este último- cargados de antipatía. “Un dios
salvaje” es una de las películas más sanas de Polanski porque, aunque se ríe de
sus personajes ,también se ríe con ellos cuando, inesperadamente, nos vemos
reflejados en algunos de los aspectos de su personalidad o de la situación
“absurda” en que se ven envueltos. Si “El escritor” estaba más cerca del
Hitchcock de “Con la muerte en los talones”, aderezado con sabrosos
apuntes políticos, aquí se aproxima estilísticamente a “La soga, si bien
cambiando la seriedad y la negrura por la mirada incisiva y el humor ácido,
y el drama policiaco por una arrolladora comedia de
costumbres.
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Chantal
Akerman, hija de padres judíos represaliados por el nazismo, nació
en Bruselas, pero reside desde hace tiempo en París donde ha ambientado
algunos de sus trabajos más interesantes. Como Téchiné esta belga de corazón
errabundo y alma feminista es una de las secuelas más perturbadoras y
productivas de la “nouvelle vague”, una directora que se enamoró del cine
viendo a Godard, pero que ha centrado su obra en el cuerpo, la sexualidad, las
relaciones de pareja y la consideración de lo fílmico como prisión de la
condición femenina. Akerman parece obsesionada por las arterias de la ciudad,
por los espacios cerrados, por las paredes desnudas en las que las mujeres
tratan de dar sentido a sus vidas, de escapar a los prejuicios heredados
y a las construcciones de su cultura…Su obra comienza dentro del cine
experimental y de vanguardia, pero se ha dado a conocer gracias a obras
aparentemente destinadas a un publico más amplio aunque igualmente
descarnadas, irónicas y destructivas en su visión de las relaciones humanas.
Historias de amor, sexo y desamor, de inclusión-reclusión femenina están
presentes desde sus primeros cortos hasta sus últimos largometrajes.
También en el mar y en el agua, con un grupo de muchachas
en flor bañándose despreocupadamente, comienza el que resulta
ser uno de los filmes franceses más extraños de los últimos tiempos: “La
captive”, rodado por la directora en 1999. Y en un mar oscuro y devorador
concluye esta inquietante fábula ¿moral? El voyeur es un varón de noble cuna
que desde su posición activa/pasiva/agresiva nos hace pensar en Hitchcock
y también en el peeping tom de Michael Powell, intentando apresar esa
forma femenina, matando lo que ama, O “El coleccionista” de William
Wyler que con su alma de entomólogo y su personalidad psicótica secuestra a una
joven para que se enamore de él El síndrome de Estocolmo, La campana, el
silencio, la opera, el encierro, la mirada masculina y el silencio de las
mujeres viendo cine hecho por una industria masculina. Una reflexión
femenina y hasta cierto punto feminista sobre el cine como aparato fílmico, que
originariamente se construye para el disfrute escopofílico del varón y del
varón heterosexual, inquieto por la libertad de una mujer y por su capacidad de
mirar a otras mujeres. Las imágenes del comienzo, con la joven jugando
en la playa junto a otras jóvenes, están rodadas por un mirón que, a la
manera del Scottie en “Vértigo” (De entre los muertos) de
Hitchcock la persigue con paciencia, en coche y a pie, por
las calles de París… El protagonista vigila meticulosamente el trayecto
exterior de una joven a la que, como luego descubriremos, mantiene cautiva en
un lujoso palacete parisino. De nuevo la mujer en la cama. Simon (Stanislas
Merhar), sospecha que su idolatrada Ariane (Sylvie Testud) -una joven que,
misteriosamente, se deja custodiar en esa alcoba en la que es una bella
durmiente y una muerta viviente- se siente atraída por otras mujeres.
Esta mujer supone para él un misterio y quiere tenerla controlada las
veinticuatro horas del día. Una jaula de oro que también puede ser la “campana
de cristal” de Sylvia Plath, la casa de la colina de las hermanas Bronte, las
casas de “Sospecha” o “Encadenados” de Hitchcock o el palacio
de lujo y falsedad de “La prisionera” de Marcel Proust. Nunca la
ansiada “habitación propia” de V. Woolf ni el taller de poesía de
Adrienne Rich y sus monstruos con forma de mujer , la reivindicación atraviesa
la búsqueda de formas de contar poco convencionales aun a costa de
alejarse del gran público y dar la espalda a los mecanismos convencionales de
la narración.
Akerman ha sido una de las
directoras más reivindicadas no sólo por la crítica feminista, de la que ella
también forma parte como ensayista y teórica, sino también por una franja
de la crítica especializada que ha seguido su titubeante, desigual, y
prácticamente desconocida ente nosotros, trayectoria fílmica. Nunca ha
resultado una realizadora al uso, y su cine, sobre todo en sus
primeros trabajos, se plantea como cine de combate desde un aparato, el
fílmico, que viene históricamente determinado por la preeminencia del varón y
su forma de concebir y limitar el mundo
Aspectos
como la reclusión femenina y su relación con los objetos, los muebles y el espacio
ya habían sido tratados por la autora en algunos de sus filmes como en la
cinta experimental “Je tu il, elle” (rodada en 1974 y
destinada, sobre todo, a las salas de arte y ensayo y posteriormente a
los festivales de culto de cine lésbico experimental ) o en la más lúdica y
accesible, pero no menos perversa, “Nuit et jour”, y
aquí se insertan en una narración que avanza con inquietante languidez.
Teóricas feministas del cine como Annette Kuhn han querido ver en algunos de
los trabajos de Akerman una reinvención-deconstrucción del concepto tradicional
del placer fílmico partiendo de romper con premisas narrativas tan
básicas como la sutura o el plano/ contraplano al insertar largos planos
secuencia de mujeres en actividades y rutinas humanas y conyugales que rara vez
suelen presentarse con realismo, y menos aún en tiempo real, en la gran
pantalla. En esta ocasión Akerman se decanta por la ficción y el trasfondo
literario (Proust, Barnes, Colette, Wittig…) pero mantiene algunas
premisas reflexivas sobre el placer-displacer del cine clásico y moderno, de
ver y no ver y de la posición de las mujeres como objetos y sujetos en
espacios abiertos y cerrados, en construcción o semiderruídos, domésticos y sin
domesticar. Un espacio que volveremos a encontrar en su última comedia
dramática sobre la desintegración de una casa y un matrimonio “Demain on
déménage”, sin estrenar en carteleras españolas,.
Junto a la sombra de Alfred
Hitchcock, la de Marcel Proust (“La prisonière”)
planea sobre “La captive”, un filme cadencioso y contemplativo,
una obra “de cámara” en que la autora reflexiona sobre la pareja, el
amor, el sexo y sobre el cine mismo buscando, de nuevo, desconcertar al
público. Estamos, pues, ante una obra que, al margen de sus influencias
literarias y cinematográficas, entra plenamente en el universo de una autora,
Chantal Akerman, que ha alternado el cine experimental, el político, la
reivindicación de la condición de mujer -aquí convertida en muñeca,
fetiche y finalmente en suicida- y la reflexión colectiva o individual sobre la
identidad geopolítica europea y sus cambios. Incluso ha hecho alguna
incursión en el cine comercial (“Un romance en Nueva York”, una discreta
comedia romántica protagonizada por Juliette Binoche y William Hurt).
“La
captive”, filme de ficción que se desarrolla con elegante y
deliberada parsimonia ante el espectador, con un ritmo contemplativo y
con claros referentes literarios y resonancias de clásicos del
cine, no escapa a esta rareza que casi nunca busca la complacencia del
público, sino más bien su máxima incomodidad. Una de las secuencias más
irónicas y a la vez estremecedoras de un filme de sabor decimonónico, aunque
ambientado en la actualidad, es aquella en la que Simon interroga a una
pareja de lesbianas intentando entender qué es lo que encuentran en una mujer
que no exista en un hombre. Y una de las más hermosas es aquella en la que
Ariane, que permanece casi todo el día en la cama, sale al balcón para dar la
réplica vocal a una vecina que se arranca a cantar un aria de ópera, ante la
mirada perpleja de Simon en la calle. Su cautiva tiene vida propia. La
musicalidad de las voces femeninas es una constante en el cine irónico y
trasgresor de esta mujer belga fascinada por las calles de París y los secretos
que esconden sus casas, sus parejas, sus palacetes, sus barrios.
Akerman
no resuelve el misterio y todo el filme tiene ecos del Hitchcock romántico, con
esa banda sonora que alterna la música clásica y la imitación de los acordes
evanescentes de Bernard Hermman, o la atmósfera de las novelas francesas
de amour fou, no eludiendo la cursilería, aunque siempre con el toque de
una mirada corrosiva que, sabiéndose de algún modo domesticada por los
sistemas de representación imperantes, se resiste a permanecer en
silencio
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Burgos se está convirtiendo en un hervidero de actividades LGTBQ, además de tener una asociación muy activa y que están dispuestos a invitarnos al resto a sus actividades, por lo que desde KontraKorronte les tenemos un cariño especial, y ellos saben que en nuestro portal son siempre, bienvenidos. La próxima actividad, un día antes de las elecciones para hacernos olvidar tanto dolor de cabeza y hablar de temas reales.
SABADO 19 DE NOVIEMBRE a las 19 HORAS VIDEOFORUM "EUROS POR PESETAS" Proyección de "EDEN AL OESTE" de Costa-Gavras Cortometraje: La concejala antropofaga de Pedro Almodovar Presenta: Eduardo Nabal Lugar: Biblioteca de CGT (C/Hospital de los Ciegos)
Ya está aquí la edición 16 del LesGaiCineMad, en donde se podrá disfrutar de las últimas novedades en cine LGTB, nacional e internacional. Os dejamos en enlace de la página oficial desde donde prodréis ver el programa, y poder disfrutar de antemano de la selección de películas.
“Eva” es la opera prima de Kike Maíllo, un director
español que aparentemente ha hecho su película de espaldas al gran público, a
Tintín y al cine español del momento. Estamos ante un cuento de ciencia ficción
“adulto” protagonizado por una niña y por Alex, un científico desarraigado que
vuelve a su lugar de origen en busca de respuestas, recuerdos y amores
perdidos. Alex está encarnado por un magnifico Daniel Bruhl en un
papel muy lucido que deja en segundo plano a Marta Etura y a Alberto
Amman e incluso a un delicioso Lluís Homar en un papel secundario insospechado.
Solo el encanto y la fuerza expresiva (algo exagerada) de Claudia Vega - “la
niña protagonista” que da título al filme - le roban a Bruhl alguna
secuencia.
“Eva” es, como “La piel que habito” de Almovodovar, una
variación del cuento de Frankenstein pero aquí en clave tierna, cálida y
algo “naif” con una mezcla de austeridad y efectos visuales, robots y seres
humanos, candidez, ternura y pesimismo.
Presenta los mismos paisajes helados y la atmosfera
triste de “Déjame entrar” y la misma confusión en el
comportamiento infantil-adulto y el mismo tono a la vez onírico, algo
pretencioso y afectado pero intimista y sensible, atento a la inteligencia del
espectador.
“Eva” es una película con trampa y trampas, pero el refinado
estilo visual, la dirección artística y el esfuerzo del elenco lo salvan
de la mediocridad y lo sitúan en aquellos filmes que nos devuelven la fe en un
género tan maltratado como el cine fantástico y en la creatividad de los nuevos
realizadores.
Entre los guionistas aparecen nombres como el del dramaturgo
Sergi Belbel (habitual colaborador de Ventura Pons) que añaden algo de acidez y
sabiduría a los diálogos de un filme, tal vez, demasiado dominado por lo
audiovisual.
La inteligencia de los diálogos y el respeto con el que
trata al espectador, a pesar de los efectos visuales y los robots que aparecen,
hacen de “Eva” una disfrutable rareza que colma las expectativas visuales y
narrativas de un espectador cada vez menos acostumbrado a los filmes donde el
entrenamiento y la hondura no se dan, en absoluto, la espalda.
Tu
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