viernes, 9 de septiembre de 2011

Tú Publicas- Eduardo Nabal



CARAMEL

En la peluquería de Nadine Labaki.


“El matrimonio es más o menos obligatorio en las familias árabes tradicionales. Los matrimonios concertados están muy extendidos y los padres suelen decidir el momento y, también asumen la responsabilidad de encontrar una pareja adecuado. Los hijos e hijos que no sienten expresamente atraídos por el sexo opuesto pueden intentar retrasarlo durante una temporales, por los el abanico de excusas plausibles para no casarse es mínimo. Esto les plantea una alternativas nada envidiable: hacer pública su sexualidad (con todos los consecuencias por ello puede conllevar) o aceptar que el matrimonio es inevitable e intentan reprimir sus necesitados homosexuales o buscarlos vías escape fuera del matrimonio”.

“En el Líbano hay hombres que bailan la danza del vientre, cuyas actuaciones son apreciadas y aplaudidas por un público, aparentemente heterosexual de ambos sexos. En Marruecos se puede ver a hombres travestidos trabajados en las parques de atracciones”
Brian Whitaker “Amor sin nombre. La vida de gays y lesbianas en el Islam”


         Nadine Labaki  es  el nombre de quien más asombro   ha despertado   en el cine contemporáneo  al sorprender a propios y extraños con su delicioso debut en el largo “Caramel”, una historia de mujeres de distintas edades reunidas en el  trabajo de una peluquería situada en la parte cristiana de Beirut, un lugar que se nos presenta como empobrecido pero colmado de vida y amor por las criaturas  que  lo pueblan, diferentes  pero unidas por un destino común.
Labaki no aborda el conflicto que sacude a su país, opta por el intimismo,  no nos habla de la invasión sionista de El Líbano, sólo centra  su atención en un grupo de mujeres que luchan por salir adelante en un lugar que sólo  les puede ofrecer vida y colores.
         Hábil mezcladora de texturas, sonidos, canciones e imágenes, Labaki traza una historia aparentemente ligera que le sirve para reflexionar sobre la condición femenina en un país que, a pesar de los avances que se muestran en el filme está  todavía dominado por sutiles retazos de un estado patriarcal y religioso.
Igual de desenvuelta delante que detrás de las cámaras, la directora y protagonista de “Caramel” nos habla de temas  de mujeres que afectan a las mujeres de todo el mundo: la maternidad, el miedo a envejecer, la infidelidad y los celos, la necesidad de aparentar, el amor entre mujeres, la familia como núcleo a la vez tierno y opresivo, la lucha por la independencia personal, sexual y económica, los contrastes entre la modernidad y las tradiciones…Nos muestra  caracteres femeninos bien diferentes -cuando no opuestos- pero desmonta más de un tópico sobre el comportamiento de las mujeres en los países musulmanes al mostrarnos como se han incorporado a su vida cotidiana muchos elementos de la cultura occidental (los móviles, la publicidad, la falta de miedo ante las fuerzas del orden público (encarnadas por ese joven policía del que acaba enamorándose la protagonista) , la coquetería y la expresión del lesbianismo o la búsqueda de la pasión y el amor en las mujeres de la llamada  “tercera edad”)
“Caramel” es una película de mujeres, con lejanos  ecos de “Volver” de Almodóvar o  de algunos filmes franceses sobre la condición femenina desde un punto de vista moderno e irreverente,  algunos títulos de Ozpetek  y algunos otros filmes mediterráneos sobre la familia, los lazos afectivos “no tradicionales”  y el poder de  la amistad, pero con una visión intimista y visualmente hipnótica de un lugar olvidado por el mundo, pero rescatado por criaturas muy humanas, llenas tanto de  flaquezas como de belleza y encanto.
La música y las voces de esas mujeres que comparten sus problemáticas cotidianas dentro y fuera de ese salón de belleza fotografiado en tonos cálidos, mantienen un ritmo alternativamente lento y fluido  y está  lleno de situaciones tragicómicas, lenguaje mordaz y momentos de extraña sensualidad. La delicadeza con la que Labaki trata a sus mujeres no tiene nada que envidiar a la comprensión con la que Eytan Fox u Ozpetek tratan a sus criaturas, a pesar de sus momentos de confusión amorosa, sutiles enfrentamientos, equívocos  o dolor pasajero. A pesar de  los momentos de ritmo contemplativo,  se nos ofrece un estilo mucho más accesible y en cierto sentido “occidental” que el que encontramos en el hermetismo del cine de Amos Gitai o incluso Chantal Akerman, decantándose por formas audiovisuales atractivas y actuales, narrativa que avanza con claridad  y personajes bien definidos.
Las vidas de estas mujeres se estructuran en torno a verdades y mentiras o verdades a medias que se cuentan a sí mismas o que cuentan a  otros: así Layal trata de atraer a un hombre que nunca dejará a su esposa, Jamal finge tener la regla para parecer más joven de lo que es, Rima disimula su lesbianismo, al menos durante una parte del filme y Nisrin se ve obligada a  fingir ser virgen para llegar a un matrimonio que no puede alterarse con el deseo sexual de la mujer fuera del círculo familiar. El policía joven y simpático trata de contener su atracción creciente por Layal al tiempo que Mimi se maquilla exageradamente  ante el espejo para acudir  a una cita con un anciano caballero. Algunos de estos conflictos se resuelven satisfactoriamente, o las mujeres canalizan sus frustraciones buscando otras vías de escape y realización, pero otros quedan sin resolver como consecuencia de un entorno  nada opulento, una cultura patriarcal y una sociedad en la que  oriente y occidente chocan de manera sutil pero, en el fondo, violenta.
Lejos del distanciamiento  y la burla de las “8 mujeres” de Ozon, Nadine Labaki ama con ternura y comprensión los abismos sentimentales de esas peluqueras, amas de casa o ancianas bordadoras de sueños que pueblan un país joven continuamente amenazado por formas viejas de violencia  e integrismo : el fundamentalismo talibán y la invasión sionista. Al contrario que  en el cine de Balletbó Coll, el lesbianismo no aparece como motor central de la narración sino como una expresión de sentimientos adormecidos en uno más de los personajes del filme, la joven Rima.  Aunque su forma de relacionarse físicamente, la cercanía de sus cuerpos y sus cueros cabelludos nos hagan pensar, a ratos, en una intimidad femenina y feminista cercana al “continuum” entre la amistad y el amor de Adrienne Rich. El filme se cierra con el acto de la mujer que desea Rima dejándose cortar su larga y negra cabellera y observando -entre divertida y algo asustada- el extraordinario cambio que se ha producido en ella reflejado en   las vitrinas del salón de belleza.  Si en el cine de Gitai cortarse el pelo era una acto de penitencia en la opera prima de Labaki es un gesto de liberación sexual  y autorrealización personal. La directora casi nunca se ríe de sus personajes sino que se ríe con sus personajes, al igual que llora con ellas.
Pequeños gestos  pueden adquirir grandes significados: algo que sucede bajo las faldas de una mesa donde come una familia tradicional, el acto de lavar en pelo de otra mujer como un acto de amor y pasión contenida, el hecho de maquillarse y desmaquillarse en una mujer de avanzada edad, el intento de parecer una mujer más joven y el fracaso; recoger papeles del suelo, una visita inesperada, el hecho de limpiar la habitación de un hotel para preparar el cumpleaños de un hombre casado que nunca se presenta…
La peluquería donde trabajan Layal (interpretada por la propia Labaki), Nisrin y Rima no es el único escenario del filme, también vemos la casa donde la anciana Mimi confecciona los trajes de un caballero al que  trata de seducir a pesar de su edad y de la locura de su hermana Lili, la comisaria local y sus agentes prepotentes , la clínica  donde, acompañada de sus amigas, Nisrim se cose el himen para llegar “virgen” al matrimonio, el plató donde Jamal trata de convertirse en actriz o al menos en un rostro más joven para los anuncios de televisión, el hotel donde Layal espera infructuosamente el encuentro con un hombre casado que no responde a sus llamadas y finalmente el espacio más abierto donde se celebra la boda y donde la capacidad de síntesis de Labaki como realizadora llega a su apogeo mezclando el humor, la esperanza, y la alegría y el dolor pasajeros.


Tu Publicas es una sección que ponemos a disposición de todo el mundo para que nos envíen artículos relacionados con la cultura y la educación dentro del ámbito LGTBQ. Si quieres que publiquemos tu texto háznoslo llegar a nuestra dirección de correo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La locura de Foucault




     Todo el mundo cuando escribe tiene un lector en su mente, esa persona destinada para que lea lo que escribimos, aquella persona que tenemos en mente cuando una palabra es sustituida por otra porque le gustará más. ¿Qué pasaría si saliéramos al encuentro de ese lector potencial que tanto anhelamos y que nos obsesiona? Pues que correríamos el riesgo de conocernos a nosotros mismos y descubrir facetas de nuestra personalidad que ignorábamos.

     Así, la Locura de Foucault habla sobre una historia de amor no correspondida muy típica en la vida, que es la del amor propio. Un viaje hacia ningún lugar viendo todo el mundo. Encontrarse con la persona a la que queremos parecernos y descubrir que somos tan parecidos como diferentes. Y descubrir que quien nos quiere estará esperando el día que seamos nosotros, y hasta entonces será simplemente un anhelo en el aire, cercano y a la vez inalcanzable.

     Si esta reseña está compuesta de frases contradictorias y hetéreas, en las que no se dice nada, es porque no hay más que decir. Este libro, de lectura obligatoria esconde una historia que engancha desde la primera página, que nos permite acercarnos a la magia de lo académico, tan denostado en un mundo que brilla por su falta de luz, y a la vez nos termina invitando a descubrir aquello de nosotros que ni siquiera nosotros vemos. Aunque eso sí, es por lo que esa persona especial en la vida nos ha encontrado y elegido para hacer juntos el camino.

     Pero no esperéis una obra tediosa. El ritmo de la novela es ágil y te metes tan rápido en ella que al terminar n te has dado cuenta. El argumento nos acerca a un joven doctorando que consigue la posibilidad de entrevistar a la figura sobre la que está versando su tesis rompiendo el tedio de las bibliotecas y marcharse en busca de alguien, que viviendo aislado  diagnosticado de esquizofrenia no tiene interés en recibirle hasta que le confiesa ser su lector. 

martes, 6 de septiembre de 2011

Transamerica

 



      Las road movie, o películas que narran las aventuras de uno o varios personajes a lo largo de un viaje suelen tener mucho potencial de base. Desde la Iliada y salvando las distancias, se reproducen muchos lugares comunes, que no por eso dejan de ser atractivos. En primer lugar, tenemos un viaje lleno de dificultades y de tropiezos que, según sea el género, puede convertirse en un motivo de comedia o de aventuras. El viaje exterior normalmente es un reflejo del viaje interior que suelen tener los personajes, por lo que raramente son personajes planos y aburridos. Los secundarios, o personajes que se encuentran en el camino suelen ser extraños compañeros de viaje, que rompen la cotidianeidad de un mundo aburguesado y bienpensante.

     Y si el otro día os trajimos a Priscila, Transamerica no podía faltar en este pequeño ciclo de películas de viaje que terminaremos el jueves, al no ser que alguien nos proponga un nuevo título para analizar. Transamerica tiene todo esto y además una historia tierna y llena de conflictos. Y es que Bree, justo antes de que la operen para terminar su reasignación de género, recibe la llamada de un hijo que no sabía que tenía. Por orden de su psicóloga (y este apartado es el que menos nos gusta de la película, puesto que la psicóloga tiene un poder de decisión demasiado fuerte e innecesario para negar o dar a una persona sana lo que desea) tiene que ayudar a este hijo que espera, no obstante, que su padre aparezca por una puerta y le abra un camino que siempre le han negado.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Matt Zarley

Os traemos a Matt Zarley, un cantante que, desde el primero momento, ha omitido la presencia del armario en su vida y está haciéndose conocido en Estados Unidos, y esperemos que pronto podamos escuchar su música. Presagio nada seguro porque no olvidemos que con Adan Lambert, pese a ser un éxito de ventas en los Estados Unidos, las discográficas decidieron no publicarlo en nuestro país y sólo cambiaron de idea cuando vieron que sus canciones pegaban con éxito y la gente las pedía.

Matt no trae ambigüedades y se muestra tal cual es, gusto o no,y sus vídeo muestras relaciones entre chicos, sin necesidad de ocultarse, lo cual es buena noticia, pese que es triste que hoy en día sea noticia algo así; de hecho, el primer vídeo que os ponemos, WTF, habla de una historia personal. Por cierto, impagable como empieza riéndose del parental advisory.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Priscilla, reina del desierto




     Y al llegar septiembre desempolvamos este clásico. Quizás si se hubiera rodado hoy en día, hubiera sido una película ingenua; pero no, esta película se rodó en un momento que el movimiento gay- no hablamos de ahora sino de entonces- estaba de capa caída; tras los impulsos que trajeron en cuanto a la liberación sexual los setenta,  herederos de Stonnewall y de Mayo del 68, los ochenta con la aparición del VIH y su interesado uso por partes de los políticos de entonces, el movimiento perdió fuerza. Una película como Priscilla era más que necesaria, porque resultaba una bofetada de aire fresco. Aunque es una comedia y la frivolidad campa a sus anchas, no oculta, aunque sea convirtiéndolo en momentos cómicos, las diferentes realidades del mundo gay y transexual, y la homofobia. La homofobia, junto al machismo, aparecen vinculadas al mundo rural, el cual sigue siendo hoy en día un reto, pero va más allá, porque lo que viene a decirnos es que a lo que hay que tenerle miedo es al desconocimiento y a la cerrazón, que son el caldo en el que se cultiva el machismo y la homofobia.

     Así que, si queréis pasar un rato entre lentejuelas y canciones petardas de los setenta y ochenta, dadle al play y comenzad este viaje por el desierto en nuestro autobús rosa. Priscila va a partir.

lunes, 29 de agosto de 2011

Barabazul

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..... Os presentamos a Barbazul; este grupo catalán acaba de publicar su disco "Hijos de Adan" en el que podemos encontras estas dos canciones: I don´t care y Midnigt in Berlin. Ambas canciones funcionan por separado, pero vienen en un pack en forma de historia de (des)amor que une sus dos videoclips. La estética del grupo, cercana al estilo Bear, llama la atención por centrarse en un modelo de hombre normalmente poco visto en los circuitos LGTBQ, aunque cada vez con más visibilidad. También hay que hacer mención al hecho que la historia esté ambientada en el mundo del fútbol, un mundo poco gayfriendly del que pocas veces salen noticias buenas para el colectivo. Estos dos elementos ya serían suficientes para darle al play y escuchar las canciones, pero no hay que olvidar que son dos canciones buenas, con un aire disco que cogiendo elementos de los 80 y 90 han actualizado muy bien.





martes, 2 de agosto de 2011

3 agujas


3 agujas son tres historias pequeñas y grandes a la vez sobre el VIH. Tres historias que narran 3 diferentes situaciones problemáticas y dramáticas diferentes a las típicas mostradas en historias convencionales como Philadelphia. Aquí se habla de miedos, de amor, de la fuerza de querer, de los mitos destructivos, de lo trágico del desconocimiento. No es una película de culpables ni de inocentes, de buenos ni de malos. A pesar de su crudeza en muchos momentos evita caer en estereotipos ni es moralinas baratas. Sólo seres humanos que se dejan llevar por diferentes tipos de pasiones y emociones.

Por eso 3 agujas son como 3 pinchazos en lo hondo de la conciencia, porque no se presenta así. Las tres historias, ubicadas en lugares tan dispares como Canadá, China y Sudáfrica nos sumergen en realidad totalmente diferentes, demostrando que la globalización de este mundo es menos cierta de lo que nos quieren vender, pero también que la pandemia del VIH afecta a todos por igual, aunque con consecuencias diferentes.

Lo peor de esta película es que haya pasado tan desapercibida. Aunque se sale de los clásicos estereotipos del cine más comercial, no se puede decir que sea una peli autoral que espante a las masas, ya que las tres historias son sencillas y complicadas a la vez, dependiendo de cuál sea la lectura escogida por el espectador, y bien podría haber tenido una aceptación muy buena de público. Otro ejemplo de cómo las distribuidoras y productoras nos ocultan joyas que brillan con luz propia mientras siguen haciendo relucir trocitos de cristal sin valor para que los miremos embobados.